MONTE KOYA

MONTE KOYA

La Sagrada Ciudad-Templo de Koyasan

En la parte más alta de las montañas Kii, donde el aire fresco envuelve todo en una atmósfera sublime, está Koya-san el Monte Koya. Los contemplativos paisajes que hacen de Koya-san un sitio tan especial atrajeron a emperadores, soberanos, aristócratas, políticos y gente del pueblo. Sus 117 edificios cuidadosamente elaborados esconden vestigios de los más de 2.000 templos que hubo en el apogeo del periodo-Edo (1603-1867). Koya-san ofrece a los devotos Shingo y a los no creyentes un retiro espiritual y descanso del estrés de la vida moderna, ya sea tapizado de hojas en otoño, cubierto de blanco por la nieve en invierno o con la floración de los cerezos en primavera.

Todo el peso de los siglos, de los símbolos, del culto, de los templos y de lo sagrado, impresiona pero no agobia.

A 900 metros de altitud, rodeado por ocho picos en un lugar que se creía sembrado de lotos, junto a la población de Koya, el Koya-san culmina en una meseta de 12 kilómetros cuadrados. Es el retiro budista más conocido de Japón. Coto exclusivo de los monjes, la “ciudad-templo” estuvo prohibida a las mujeres hasta 1873. La planicie está dividida en dos zonas principales: la primera entorno al Templo Danjo-goran, al Sudoeste del Templo Kongobu-ji, y la segunda al Este, cercana al Cementerio Okunoin.

La entrada sagrada a Koya-san la realizas cruzando la Puerta Dai-mon. Esta enorme estructura ha sido clasificada como Bien Cultural Importante de Japón y es parte del –Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO-. Fue originalmente construida en el siglo-XI en el Valle Tsuzuraori, y un siglo más tarde mudada a su ubicación actual, cuando llegó al monte el monje Kukai, conocido como Kobo Daishi (Gran Maestro).

En la parte superior de la Dai-mon, las cornisas talladas en rojo agregan un toque de elegancia y armonía a esta gigantesca construcción. En ambos lados, pero particularmente al lado izquierdo, un poco al interior de esta construcción que data de 1705, se encuentran los Kongo Rikishi, las estatuas vigilantes y protectoras de este sitio, Un-Gyo y A-Gyo.

El Templo Kongobu-ji es la -edificación más importante y famosa en el Monte Koya-. Es la sede principal de la “Escuela Budista Esotérica Shingon” y matriz de unos 3.600 tatchu templos afiliados. Aquí se reúnen más de un millón de peregrinos devotos para celebrar la memoria del monje Kukai, conocido como Kobo Daishi (Gran Maestro), el fundador de la secta.

El entonces Emperador Saga dio permiso para la construcción de un templo en el Monte Koya. Bajo su liderazgo, Koya-san ha florecido como un lugar de culto para miles de monjes budistas en las enseñanzas del Shingon-shu. A través del tiempo la residencia santa ha sido destruida y reconstruida varias veces. Edificada por primera vez en el año 816 por el monje Kukai, cambió su apariencia en 1131 con el Emperador Toba (1103-1156). Ya en 1593 el templo se convirtió en un mausoleo para la madre del shogun Toyotomi Hideyoshi (1536-1598), uno de los tres señores feudales unificadores del país. Consecuentemente fue bautizado como Templo Seijan-ji. El infortunio quiso que en 1863, el edificio fuera preso de las llamas antes de ser reformado. Cinco años más tarde el Seigan-ji fue unificado con el colindante Templo Kozan-ji, y rebautizados definitivamente con el nombre de Kongobu-ji.

No se puede entrar a la sala principal excepto durante los grandes eventos como el festival del solsticio de invierno o el 8 de abril, aniversario del nacimiento de Shaka Nyorai, el Buda Supremo o Iluminado. No obstante, puedes disfrutar de los hermosos trabajos sobre fusuma, las puertas corredizas atribuidas a la Escuela Kano, con pinturas que datan del siglo-XVI. El templo y su complejo, se encuentran inscritos en el –Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO-.

El Donjo-Garan, es una de las primeras construcciones realizadas por Kobo Daishi en el Monte Koya. En el año 816 el monje estableció aquí su comunidad y puso la primera piedra para edificar un -Espacio Sagrado- destinado a convertirse, con el Templo Kongobu-ji, en uno de los principales sitios religiosos del pais. Actualmente, el enorme complejo cuenta con una veintena de templos y edificios importantes, incluyendo:

El Kondo (Salón Principal) que aloja las más importantes ceremonias religiosas, fue construido en 819 y reconstruido más recientemente en 1932. Es la única estructura de los templos con un techo gradualmente inclinado y profundos aleros. Cuando el pabellón está abierto, se puede vislumbrar una estatua de Yakushi Nyorai, el Buda de la Medicina y Curación.

Entre otras maravillas también está el Mieido (Templo de Retratos), en otros tiempos, reservado para la meditación de Kobo Daishi. Escondido en su interior hay un retrato del monje fundador junto con diez otras obras de sus discípulos. En todo caso, cada 21 de marzo durante el Festival Kyusho Mieku, Kukai se deja contemplar y admirar.

La Konpon Daito (Gran pagoda), de casi 50 metros de altura, tiene un solo nivel. Fue reconstruida a finales de 1930 y está pintada totalmente de bermellón. Esta es una construcción mitológica que está ubicada en el centro de un mandala en forma de flor de loto formado por las ocho montañas que rodean Koya-san. Entre leyendas y cultos, el Konpan Daito alberga en su interior al Dainichi Nyorai, (Buda Vairocana), el Buda cósmico que creó todos los mundos y sus budas respectivos. Está rodeado de otros cuatro Budas que le asisten.

El Museo Reihokan (Casa del Tesoro), al sur del Danjo Garan, fue construido en 1921 y alberga 50.000 tesoros artísticos Patrimonio de Koyasan, que representan la vida religiosa cotidiana de la ciudad, además de 21 Tesoros Nacionales.

El Jardín Banryu-tei, en la parte trasera del Templo Kongobu-ji, también vale la pena visitarlo. Este es un jardín de piedras y arena, parecido al Jardín Ryoan-ji en Kyoto. Fue creado en 1984 y es el más grande del país con más de 2.000 metros cuadrados. Se puede apreciar una composición hecha de ciento cuarenta bloques de granito azul que representan a dos dragones que salen de un mar de nubes para proteger al templo.

El acceso al Cementerio Okuno-in se realiza a pie por la Ruta Sando, cruzando el Puente Ichinohashi. Ya en “Tierra Sagrada”, inicias un camino pavimentado de 2 kilómetros y 40 minutos de duración, a través de un bosque de cedros, muchos de ellos centenarios, entre los cuales hay más de 200.000 tumbas, algunas más que milenarias, monumentos funerarios y estatuas de personajes históricos. Se pueden reconocer nombres importantes de la historia japonesa, como Toyotomi Hideyoshi u Oda Nobunaga. El camposanto forma parte del –Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO-.

El Templo Torodo (Templo de las Linternas), iluminado por el resplandor de 20.000 linternas colgadas en su techo. Se construyó como lugar de culto, antes del Mausoleo de Kukai.

Más allá del Puente Gobyo-bashi, está prohibido hacer fotos, comer, beber o fumar. Al cruzar el viaducto, se debe bajar la cabeza y poner las manos unidas en oración, ya que la creencia afirma que Kukai espera y recibe a los visitantes al final del puente. Has llegado al Mausoleo del Santo Kobo Daishi. Los fieles y los monjes piensan que todavía está vivo y los cuida. Su cuerpo que ha permanecido intacto tiene fama de meditar mientras espera la llegada del próximo Buda Miroku (el próximo Buda que nacerá en la Tierra). A pesar de los siglos transcurridos, todavía es amado y presente en los corazones de toda la nación.

Kobo Daishi (774-835) fue un monje budista. Su nombre original es Kukai 'Océano del Vacío' y el título de “Kobo Daishi” (Gran Maestro) le fue dado póstumamente. Kukai es el fundador y patriarca de la “Escuela Budista Esotérica Shingon (Palabra Verdadera) y artífice de la construcción del “Templo Sagrado” y su complejo en el Monte Koya.

Nacido en la Isla de Shikoku, a una edad temprana mostró una profunda atracción por la religión porque solía crear budas de arcilla y luego rezaba en pequeños altares. A los quince años se fue a Nara para estudiar bellas letras chinas, textos antiguos del confusionismo y del budismo. A pesar de sus estudios en los templos de la capital, aún no estaba satisfecho. Un día tuvo un sueño, invitándolo a visitar el Templo de Kume. Allí, descubrió un texto de budismo esotérico aún poco conocido en Japón, el Dainichi-kyo. Como no podía entenderlo, decidió irse a China para profundizar esta enseñanza.

Cruzó el país por tierra y finalmente llegó a Chang'an (actual Xi´an), la ciudad más cosmopolita, culta y próspera del mundo en ese momento. La China de los Tang estaba en su apogeo, los comerciantes, filósofos y religiosos de todo el mundo vivieron lado a lado en su capital. Kukai se enriquece con esta proliferación de ideas y culturas tan diversas. Se hizo famoso en la Corte del Emperador por la belleza de su caligrafía. Visitó muchos templos y conoció a varios grandes maestros. Aprendió sánscrito de un maestro indio. Sin embargo, la reunión más importante fue la de Keika-Ajari (el monje Hui-kuo), discípulo de Fuku-Sanzo (Amoghavajra), el Gran Maestro venerado del esoterismo chino. Desde la primera reunión en mayo de 805, Hui-kuo reconoció a Kukai: 'Sabía que vendrías. Había esperado tanto tiempo”. ¡Qué placer verte! Después de este período de transmisión intensiva de conocimienos, el Maestro murió a finales de año. Kukai fue su último discípulo y fue, entre todos, el que recibió las enseñanzas más completas. Probablemente por esta razón que fue designado para escribir su epitafio.

Hasta el final de su estancia en 806, recopiló y recopiló documentos en varios campos de la cultura china. A su regreso a Japón, le envió al Emperador una lista de los muchos objetos y documentos que trajo de China. Gracias a su larga preparación en Japón, pudo asimilar muy rápidamente no solo las enseñanzas budistas, sino también un amplio conocimiento de la cultura general, en letras, caligrafía, medicina, obras de arte, arquitectura, etc.

A lo largo de su vida, Kukai trabajó para aliviar la miseria de la gente. Sus cualidades humanas y su conducta ejemplar lo convirtieron en un modelo para todos. En 828, abrió cerca del To-ji, la primera escuela de educación popular en Japón. Fue en este momento que también desarrollo el Hiragana (escritura japonés) y compuso el primer diccionario de palabras japonesas. También ideó la Shikoku Henro peregrinación a los 88 templos en la Isla de Shikoku, que es considerada como la primera de todas las peregrinaciones en Japón.

Muchas leyendas se han extendido por todo Japón, sobre los milagros o las virtuosas hazañas de Kukai. Las realidades y las leyendas se mezclan estrechamente pero contienen valiosas enseñanzas para comprender su doctrina e identificar su personalidad.

La Escuela Shingon es una de las escuelas principales del budismo en Japón y la más importante entre las escuelas vajraiana, esotéricas o tántricas (Mikkyo en japonés), fuera de la India y el Tíbet. Las enseñanzas del shingon (Palabras Verdaderas) están basadas en el Maja-vairóchana-sutra y el Vashra-sékhara-sutra. El budismo tántrico se centra en los rituales y los procesos meditativos que conducen a la iluminación. Según el shingon, la –Iluminación- no es una realidad distante y lejana que puede tardar eones en alcanzar, sino nuestro derecho de nacimiento, una posibilidad real a lo largo de esta vida. Con la ayuda de un auténtico maestro y a través de un entrenamiento correcto del cuerpo, el habla y la mente, podemos reclamar y liberar esta capacidad iluminada para nuestro bien y para el bien de los demás.

En el shingon se dice que el buda Vairochana está en todas las cosas. El objetivo del shingon es el conocimiento de que la naturaleza de uno fue idéntica a Vairochana, un objetivo que se alcanza mediante la meditación y las prácticas rituales. Este conocimiento depende de recibir la doctrina secreta del shingon, transmitida oralmente por los maestros de la escuela a sus iniciados. Tanto el cuerpo como el habla y la mente participan en el proceso: el cuerpo mediante los gestos devocionales (mudra) y el uso de instrumentos rituales, el habla mediante fórmulas sagradas (mantra), y la mente mediante la meditación.

Existe una distinción entre el shingon y todas las demás escuelas del budismo tántrico que sobreviven en el Tíbet, y es el uso de la caligrafía, en lugar de representaciones pictóricas, para representar las figuras de Buda en sus mandalas. Se emplea una antigua escritura india conocida como siddham para escribir los mantras y dibujar mandalas.

Hasta final del periodo-Edo (1603-1867), la tradición budista expresaba que las mujeres, pese a que pueden llegar a alcanzar la iluminación no pueden llegar a ser Buda tras la muerte y por tanto, estaban excluidas del sacerdocio. Pero no solo eso, sino que tampoco se les permita ir a sus templos o santuarios a orar.

Para cumplir con ese precepto, en la periferia Koysan, tenían construidas unas nyonindo pequeñas salas para uso religioso de las peregrinas, en cada uno de los siete Koya Nanakuchi senderos para mujeres, que llegaban al monte sagrado.

En 1868, el Emperador Meji Tenno (1852-1912), puso fin al shogunato Tokugawa y proclamó la conversión de Japón, en un país democrático de corte occidental. La Restauración Meiji, entre otras medidas, promulgó la derogación del Onna Daigaku, el “Manual de la Buena Mujer”, que igualmente impedía a las féminas la libertad de prácticas religiosas en determinas lugares. Por otra parte, también autorizó a poder casarse a los sacerdotes budistas. Y casi todos lo hicieron.

Actualmente, la Fudozaka Nyonindo (Casa de las Mujeres de Fudozaka) es la única sobreviviente de estas edificaciones que todavía existe en Koyasan, pues las otras seis que tenían esta misma función fueron destruidas. De aquí parte una caminata dedicada a esas mujeres que se les prohibió ingresar en la sagrada ciudad, antes de 1872.

Conocida como Koyasan Choishi Michi, esta histórica y fascinante ruta de senderismo de casi 25 kilómetros y 7 horas de duración, que pasa por la hermosa Puerta Dai-mon y el Cementerio Okunoin, te conduce alrededor de todo el perímetro de Koyasan. Atraviesas varios paisajes: bosques de bambú, cedros y pinos, cimas cubiertas de hierba, arroyos de montaña, y algunas ruinas de otro nyonindo.