KUMANO KODO

KUMANO KODO

El Camino de Santiago Japonés

Desde la antigüedad los japoneses han manifestado su adhesión a una gran variedad de creencias que hoy podemos descubrir en las diferentes regiones del archipiélago. La estrecha relación que éstos mantienen con la naturaleza ha sido determinante para que hayan surgido formas de espiritualidad muy variadas. Siendo el Sintoísmo una de las expresiones más relevantes de la misma, ya que manifiesta el respeto a las fuerzas de la naturaleza.

Entre los lugares más representativos de este culto en Japón, se encuentra el Gran Santuario Ise-jingu (en la Región Central-Sur). Es el -santuario sintoísta más sagrado e importante- de todo el país. No muy lejos de éste, se hallan las dos rocas asociadas a la pareja Izanami e Izanagi, dioses mitológicos creadores de Japón y padres de Amaterasu, la gran diosa del Sol.

Mientras que aquí, en los impresionantes bosques de la Península de Kii, existe la creencia de que las montañas están habitadas por multitud de kami divinidades. Las tres principales kami gozan de un trato de favor en los Kumano Sanzan.

Kumano Sanzan es el término que hace referencia a los -Tres Grandes Santuarios Sintoistas de la Cordillera de Kii-. Estos tres lugares sagrados son: en Honju, el Gran Santuario Kumano Hongu-taisha; en Shingu, el Gran Santuario Kumano Hayatama-taisha; y en Nachi, el Gran Santuario Kumano Nachi-taisha. Los tres santuarios y el paisaje circundante tienen un aura de misterio, posiblemente a consecuencia de sus orígenes variados y los ritos de adoración del mundo natural. A pesar de las diferencias, que también se manifiestan en la arquitectura, se integran en perfecta armonía con el entorno y dejan un profundo impacto en los visitantes.


El Gran Santuario Kumano Hongu-taisha en la localidad de Honju, es el primero de los Kumano Sanzan y el corazón de la Ruta de Peregrinación de Kumano Kodo. Pues además de tener consagrada su propia deidad, también tiene consagradas las deidades de los otros dos santuarios de Kumano Sanzan. Aquí se honra a Amaterasu, la diosa del Sol, cabeza del panteón sintoísta y mítica fundadora del linaje imperial japonés. Es el santuario principal de más de 3.000 santuarios afiliados repartidos por todo Japón.

Los hermosos edificios del santuario, simples e incluso algo sobrios, pero situados en un entorno natural de gran belleza, entre cedros y otros árboles centenarios, con sus techados de corteza de ciprés, crean una atmósfera solemne.

A medida que subes los 158 escalones de piedra para acceder al edificio principal, sientes la historia interminable en las serpentinas y en los enormes cedros. Una vez que cruzas la puerta de madera, te encuentras con el Homotsuden Salón del Tesoro, donde puedes ver bien grande a Yatagarasu, el cuervo sagrado de tres patas y emblema de Kumano. El edificio con aire ceremonial es un Bien Cultural de Importancia Nacional, que atrae a muchos devotos.

El Hongu-taisha es una mezcla entre los estilos arquitectónicos Kasuga-zukuri (que toma su nombre del Honden del Santuario Kasuga en Nara) y Taisha-zukuri (estilo primitivo de santuario). No obstante se le conoce como estilo Kumano debido a un corredor sagrado bajo las verandas de los pabellones, una característica singular en este tipo de construcciones. En el pasado, los peregrinos y los ascetas usarían este pequeño refugio para la meditación, la oración, el sutra, los ritos austeros e incluso como lugares para dormir. De hecho, aquí es donde se iluminó el Santo Ippen Shonin, fundador de la secta budista Ji-shu de la “Escuela de la Tierra Pura”.

Hasta 1889, cuando se produjo una inundación severa, todos estos edificios se encontraban en Oyunohara, enclavados en un banco de arena en la confluencia de los ríos Kumano y Otonashi. Tras el trasladado y reconstrucción de los pabellones en el sitio actual, en el año 2000 se erigió en los antiguos terrenos, el torii arco más grande del mundo, de 34 metros de alto por 42 de ancho. Es la puerta oficial que designa la entrada a un área sagrada. Marca la división de los mundos laico y espiritual. Este torii se llama Otorii (la 'O' significa 'grande') y está hecho de acero, pesando 172 toneladas.

En la región de Kumano se cree que los cuervos sagrados Yatagarasu son los mensajeros de los dioses y que sus tres patas simbolizan los tres clanes de la región: Ui, Suzuki y Enomoto. El cuervo normalmente se considera un pájaro de mal augurio, aunque también se le considera un buen guía para abrirse paso en tierras desconocidas. De hecho, en la mitología japonesa encontramos la historia del Emperador Jimmu quien se perdió en las montañas de Kumano y fue justamente un cuervo Yatagarasu quién le mostró el camino.

Situado enfrente del edificio Hongu-taisha, el centro del Patrimonio de Hongu es un edificio moderno donde puedes encontrar mucha información sobre toda la zona de Kumano. Justo aquí hay un hito con el símbolo del Camino de Santiago. Y es que la Prefectura de Wakayama en Japón y la Región de Galicia en España, firmaron el Acuerdo de los Caminos de Hermanamiento en 1998, reconociendo «el valor sublime de la comunión entre el Camino de Kumano y el Camino de Santiago, que incluyen los lugares sagrados: los Tres Grandes Santuarios Sintoístas de Kumano y Santiago de Compostela».

La inscripción 10.755 kilómetros alude a la distancia entre el pueblo de Hongu-cho Tanabe y Santiago de Compostela, mientras que el símbolo de la vieira, típico de los peregrinos que van hacia Santiago, indica la dirección hacia Oyunohara.

 
El Gran Santuario Kumano Hayatama-taisha en la localidad de Shingu, es el segundo de los Kumano Sanzan. Se encuentra ubicado en la desembocadura del Río Kumano-gawa donde el flujo continuo de las aguas de las cimas sagradas de los Montes de Kii, desemboca en la inmensidad del Océano Pacífico.

Este shin-gu (nuevo santuario) fue construido en el siglo-XII para reubicar el lugar original de culto en el cercano Santuario Kamikura-jinja. La deidad principal del Gran Santuario es Hayatama-no-Okami, una manifestación sintoísta del Buda de la Medicina y la Curación, Yakushi Nyorai. Sorprende al peregrino ver la explosión del color bermellón en todos sus edificios, envueltos en el verdor de los árboles del bosque.

Dentro del recinto del santuario habita una Nagi no ki conífera sagrada, designada Monumento Natural de Japón, que es verenada como una de las 12 deidades del Hayatama-taisha. Algunos dicen que tiene más de 800 años, otros que fue plantada por Taira no Shigemori (1138-1179). Tradicionalmente para que les aportara buena suerte durante su viaje, los peregrinos tomaban una hoja del árbol; hoy en día compran amuletos lamados nagi-mamori hechos con las nueces del árbol, además de un popular talismán que les protegen del malvado Goohoin.

Junto al longevo pino, hay una copia del mandala sobre la peregrinación al Hayatama-taisha (iconografía espiritual). Esta pintura representa al Río Kumano, al Santuario Kamikura-jinja con los cinco dragones de su famoso Festival del Fuego, y finalmente al Santuario Asuka-jinja.

La Sala del Tesoro Shinpo-kan alberga las tallas en madera de antiguos dioses, abanicos, cerámicas, espejos, imágenes budistas, pergaminos, pequeños cofres lacados con oro o plata, ofrendas que se hicieron al santuario en el periodo-Muromachi (1336-1573), y más de mil objetos que componen la impresionante colección de esta modesta sala, que alberga varios Tesoros Nacionales en su exposición.

 
El Santuario Kamikura-jinja es también conocido como “La Roca de los Dioses”. Este diminuto y singular edificio, escondido a media altura en el Monte Gongenyama, es el primer santuario edificado en Shingu. Fue específicamente construido para venerar a Gotobiki-iwa, la gigante roca que según la mitología sintoísta, los tres kami dioses: Kumano Hayatama no Omikami, Kumano Musubi no Omikami y Ketsumi Miko Omikami, descendieron en ella a la Tierra.

El precioso edificio en madera pintada en rojo bermellón, da la sensación de estar flotando. Situado entre el abismo de la montaña y la enorme roca “celestial” rodeada con una gran shimenawa cuerda sagrada, por momentos, parece que se vaya a desprender y rodar ladera abajo.

Cuando llegas a la entrada del santuario, tras cruzar el pequeño puente, y ves esa torii puerta con todos esos escalones desiguales, sueltos y empinados detrás, te planteas dar media vuelta. Impresiona mucho la subida sinuosa por el monte, pero merece la pena. Los 538 peldaños de piedra precipitada, fueron donados por Minamoto Yoritomo (1147-1199).

Al término de 30 minutos, o más, de subida, llegas a la base del Santuario Kamikura y a la Roca Gotobiki-iwa (que significa sapo). Se han encontrado objetos rituales del periodo-Yayoi (siglo-III aC - siglo-III dC), algo que indica que esta zona ya era venerada por los pueblos antiguos. Las vistas desde aquí, sobre la Bahía, la desembocadura del Río Kumano-gawa al Océano Pacifico, la ruinas del Castillo Shingu y al Santuario Asuka-jinja, son excepcionales.

Varios siglos más tarde se decidió la construcción de un nuevo santuario, abajo en el valle, y del traslado de los tres kami allí. El emplazamiento escogido para el Gran Hayatama-taisha, fue en un terreno más accesible para los peregrinos y devotos de la región, lo que favoreció el asentamiento de la población en su entorno, formándose así la ciudad de Shingu.

 
La Cuesta Daimon-zaka te lleva del Valle de Nachi, hasta la base del Grand Santuario Nachi-taisha. La subida comienza junto al Daimonzaka-chaya, un local donde puedes alquilar un traje de peregrino del periodo-Heian (794-1192), y subir ataviado como se hacía en otros tiempos. Su nombre significa literalmente ‘Cuesta de la Gran Puerta’, y hace referencia a la enorme puerta que da acceso al gran templo.

La Daimon-zada, curiosamente, es un tramo de la Ruta Nakahechi del Camino de Kumano Kodo. Está flanqueada por enormes y centenarios cedros a ambos lados, los que tienen sus raíces entrelazadas, son conocidos como meoto-sugi cedros casados. También hay kusunoki árboles de alcanfor, e incluso, bosques de bambú. Merece la pena hacer el camino con tranquilidad, tomar el tiempo para contemplar, respirar y disfrutar de la naturaleza que te rodea. Este precioso camino empedrado de 267 escalones y unos 650 metros de longitud, te llevan a cruzar un gran torri rojo para finalmente llegar a la explanada donde se encuentra el Santuario Nachi-taisha.

 
El Gran Santuario Kumano Nachi-taisha en la localidad de Nachi, es el tercero de los Kumano Sanzan. Se le conocía antiguamente con el nombre de Kumano Fusumi-jinja. Ubicado desde el siglo-V en las laderas de los Montes Nachi-san, en las inmediaciones de la Cascada de Nachi, y del Templo budista Seiganto-ji, fue construido inicialmente bajo la cascada sagrada. Los edificios actuales datan de 1853, y es la sede principal de unos 4.000 santuarios Kumano afiliados en todo el país.

La explanada del santuario tiene varios pabellones reservados a un pequeño círculo de sacerdotes, pero los peregrinos pueden visitar su suntuosa pagoda de tres plantas, con impresionantes vistas a todo el complejo, al bosque de cedros, al océano y a la hermosa cascada. También la terraza alberga un kusunoki árbol de alcanfor sagrado, como indica la cuerda shimenawa y las shide decoraciones de papel. Este árbol tiene más de 850 años de edad y cuenta la leyenda que, también, fue plantado aquí en el siglo-XII por Taira-no-Shigemori. Puedes entrar en su interior donde hay un pequeño altar para las ofrendas. Cerca también verás una gran piedra conocida como la Piedra Yatagarasu, el cuervo de tres patas que quedó se petrificado aquí.

Este complejo religioso es un ejemplo del sincretismo budista y sintoísta, una práctica religiosa combinada llamada shinbutsu shugo, a través de la cual todos los edificios del complejo funcionaban como una única institución religiosa, ya fueran budistas o sintoístas. Sin embargo, durante la Restauración de Meiji (1868-1912) esta práctica fue abolida y se ordenó la separación de ambas religiones. La importancia histórica y espiritual de la zona de Kumano, sin embargo, tuvo mucho peso, por lo que los templos budistas aguantaron en la zona a pesar de las prohibiciones.

 
El Templo Seiganto-ji es un templo de la “Escuela Budista Tendai”, fundado en el siglo-IV (en los albores del budismo japonés), siendo probablemente la estructura budista más antigua de Kumano y Patrimonio Cultural de Japón.

Cuenta la leyenda que en el siglo-IV un monje budista de la India naufragó en la zona y acabó realizando prácticas ascéticas en la Cascada de Nachi. Allí tuvo una revelación de Kannon, la deidad budista de la Misericordia, razón por la cual en la actualidad encontramos consagrada en la base de las cascadas una imagen de Kannon de 25 centímetros de alto.

Situado justo al lado del Santuario Nachi-taisha, el edificio actual es una reconstrucción de 1590 realizada por el daimyo señor feudal Toyotomi Hideyoshi (1537-1598). En el interior del Salón Principal puedes encontrar el mayor tambor de altar budista de Japón, así como otros objetos de gran valor como estatuas, objetos rituales o espejos budistas del siglo-XII. Además del salón principal, encuentras también el pequeño templo Nyohodo, la Ryuhoden Sala del Tesoro, el campanario, la casa de té Ryujuan, entre otras edificaciones.

El Seiganto-ji es la primera parada de la famosa Ruta de Peregrinación Saigoku Kanon, que abarca los 33 templos de la Región de Kansai consagrados a Kannon, la deidad de la Misericordia. Creada en el siglo-X, fue muy popular durante el periodo-Edo (1603-1867).

Nada más salir del templo te encuentras la Cascada de Nachi, tras la pagoda roja de tres pisos. Sorprendentemente, la pagoda del Templo Seiganto-ji es una construcción reciente de 1972. No obstante, es una de las imágenes más populares de toda la zona de Kumano.

 
La Cascada de Nachi (Nachinotaki), con sus 133 metros de caída, es una de las más altas de Japón. Por ella se despeña una tonelada de agua cada segundo.

Es probablemente el más antiguo lugar de culto en este lugar, el culto a una naturaleza imponente, violenta y habitada por espíritus. En la parte superior de la cascada hay dos rocas que se cree que era la casa de un kami llamado Hiryu Gongen, guardián de la catarata y del santuario sintoísta. Como otros lugares sagrados, la cascada está marcada con papeles en forma de relámpago. En 1918 se realizaron excavaciones en un montículo de la base de la cascada y se encontró muchos artefactos arqueológicos importantes. Éstos se muestran en la Ryuhoden Sala del Tesoro

Durante milenios, las Montañas Kii de Kumano, con sus bosques centenarios, majestuosas cascadas y serpenteantes ríos, han sido consideradas como el corazón espiritual de Japón. Conocida como “La Tierra Sagrada donde Habitan los Dioses”, este lugar místico ha ofrecido un camino terrenal hacia el -Conocimiento de uno mismo, la Purificación y la Cura-.

A principios del periodo-Heian (794-1192), los primeros peregrinos de Japón; entre los se encontraban emperadores, aristócratas, samurái y finalmente también, gente del pueblo; hacían durante 30 a 40 días un arduo viaje en busca del cielo en la tierra, desde la antigua capital de Kyoto. Todos ellos transitaron por el llamado: Camino de Kumano Kodo.

El primitivo camino de peregrinación tenía su punto de partida en Kyoto, en el Santuario Jonan-gu. Desde ahí, los peregrinos tomaban un barco y descendían por el Río Yodo-gawa a Osaka, donde iniciaban su marcha hacia el Sur, hacia la población de Tanabe. Ya en Tanabe, tras girar por el sendero hacia el Este, se adendránban así en el corazón de las montañas sagradas…

 
Actualmente, entre las siete vías interconectadas existentes, la Ruta Nakahechi de la Red de Peregrinación del Camino de Kumano Kodo, es el sendero más popular y utilizado ampliamente desde el siglo-X, cuando los ancestros emperadores de Japón comenzaron la tradición.

Takijiri-oji, uno de los muchos santuarios “Oji” (santuarios subsidiarios de los Grandes Santuarios de Kumano), marca la entrada en el “Reino de Kumano” y es un popular punto de partida para los peregrinos de hoy en día. De Takijiri-oji a Tsugizakura-oji se pasa a través de las comunidades de Takahara y Chikatsuyu. De Tsugizakura-oji hasta el Kumano Hongu Taisha hay muchos altibajos en el camino antes de llegar al santuario. Dainichi-goe y Akagi-goe son las rutas que atraviesan Yunomine Onsen, una fuente termal utilizada para los ritos de ablución con agua caliente, con más de 1800 años de historia.

Tras rendir homenaje en el Kumano Hongu Taisha, los peregrinos viajaban en barco por el Río Kumano-gawa hasta el Santuario Kumano Hayatama Taisha. Una visita al Santuario Kumano Nachi Taisha completaba la peregrinación. En el viaje de regreso a Kyoto, los peregrinos regresaban por el mismo camino o tomaban los pasos montañosos de Ogumotori-goe y Kogumotori-goe a Hongu.

Los caminos ascienden entre 100 y 600 metros. Es necesario llevar ropa apropiada, botas de montaña y ropa transpirable para la lluvia. No hay que olvidar llevar una cantidad suficiente de agua, un gorro y toalla. Los bastones son útiles para quitar presión a las rodillas.

En el 2004, la mayoría de estas rutas, menos la ruta moderna Kiiji, fueron inscritas como -Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO-.